Estrés postraumático

Estrés postraumático. Cuando alguien experimenta a través de su propia experiencia o por observación una amenaza ante una situación en la que ha visto en grave peligro su vida o la de los demás, ha padecido un miedo intenso y la sensación de incapacidad para afrontar la situación , puede sufrir un Trastorno por Estrés postraumático (en adelante TEPT). Este trastorno puede afectar a adultos adolescentes y niños. Tiene lugar ante la presencia de acontecimientos que producen un intenso golpe emocional frente a situaciones de grave peligro para la integridad personal. Estas situaciones pueden tratarse de catástrofes naturales,   accidentes, guerras, muertes, violaciones, malos tratos u otros acontecimientos que pueden ser origen de un grave impacto emocional. Cuando la duración, la intensidad o el impacto del acontecimiento es excesivamente traumático, puede afectar a cualquier persona con independencia de su vulnerabilidad y de sus características personales, sociales y biológicas. No se puede decir que todas personas que han experimentado situaciones similares van a sufrir un trastorno por estrés postraumático; existen determinadas variables que hacen al individuo mas resistente a sufrir este trastorno y pueden amortiguar su impacto. El nivel de apoyo y la calidad de las relaciones personales, los rasgos de personalidad, el nivel de recursos psicológicos y el nivel previo de equilibrio emocional forman parte de estas variables.

Los síntomas mas característicos de este trastorno son la reexperimentación de la situación o recuerdos repetidos y constantes sobre el acontecimiento traumático (flashbacks), la evitación o escape de situaciones, personas, objetos, lugares, conversaciones que recuerden y tengan alguna relación con el hecho y un estado permanente de alerta, hiperreactividad y agitación que se refleja en múltiples alteraciones físicas y psicológicas tales como pesadillas, insomnio, falta de apetito, baja autoestima , incapacidad para concentrarse, irritabilidad o depresión entre otras.

Los niños mayores de seis años pueden expresar los recuerdos sobre los acontecimientos traumáticos a través de juegos repetitivos o escenificaciones de la situación en lugar de con palabras. Pueden manifestar terrores nocturnos, sentimientos de miedo, culpa, confusión. Son frecuentes la tristeza, las explosiones de ira y las rabietas extremas.

El TEPT puede ser agudo cuando la duración de los síntomas es superior a un mes e inferior a tres meses desde la aparición el acontecimiento traumático; puede ser de aparición retardada si la totalidad de los síntomas no aparecen hasta al menos seis meses después del acontecimiento o puede presentarse en diferido si los síntomas se presentan varios años después de la ocurrencia del acontecimiento traumático.

El TEPT produce un profundo malestar global en el individuo y repercute negativamente en el área social familiar y laboral. Puede remitir con adecuado tratamiento, la desaparición total de los síntomas depende de la intensidad duración y gravedad del acontecimiento, de la estabilidad psicológica previa del sujeto, de su historia y de sus características individuales.